Te miro… te pienso… pero no te escribo.
Te necesito… te recuerdo… pero no te escribo.
Te extraño… te falto… pero no te escribo.
Escribo para decirte que no te escribo
pero no sabes cuanta falta me haces
en estos días en que me siento tan perdida.
No me entiendo… y por eso no te escribo,
porque no quiero que me entiendas tú tampoco.
Seguramente te enredaría en palabras
y al final acabarías diciéndome
que he vuelto a meterme en mi burbuja,
en ese mundo gris y frío
en el que caigo cada cuarto menguante de primavera,
sin razón aparente.
Por eso no te escribo,
porque me lees más allá de mis líneas
y yo no sé mentirte.
Por eso solo te escribo para decirte
que te escribiré pronto…
cuando al menos sepa bien que escribirte.

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