Rompe cada hueso,
cada beso que se esconde con su nombre
y mi perdón.
Rómpeme el deseo de encontrarnos,
desarmadas de escudo y de razón.
Rompe mi memoria.
Rómpeme la historia, que me estoy partiendo en dos.

Rompe la impotencia que me queda tras su ausencia.
Rompe mi paciencia que la espera
a sabiendas de que nunca volverá.
Rómpeme el fracaso de que ya no esté su abrazo
entre tanta oscuridad.

Rompe de una vez todo lo que ella me dejó.
Rómpeme el vacío de sus dedos en mi espalda
y mi cuerpo en su colchón.

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